A vueltas con el glifosato

El glifosato es un herbicida que desde años está bajo sospechas de no ser tan inocuo para la salud humana como Monsanto y parte de la comunidad científica nos quieren hacer creer.

El debate está siendo muy duro y controvertido, no es para menos. Yo estoy intentando mantenerme objetivo en cuanto a los resultados científicos y subjetivo como ciudadano, una posición difícil.

Eso intentó el programa de radio Carne crudai que le dedicó dos programas al tema, con el inconveniente de que mezclaban transgénicos con glifosato, y esto en mi opinión es un error, porque son dos elementos radicalmente distintos, aunque confluyan en el uso de plantas que son resistentes al glifosato. Y es que este herbicida es muy utilizado en jardinería y agricultura. Mis padres bromeando me dicen que si prohíben el uso del glifosato voy yo a quitarle la hierba a los olivos. Tienen toda la razón, el uso del glifosato en agricultura ahorra mucho tiempo y dinero a los agricultores, pero ¿vale la pena?

En el 2010 escribí una modesta revisión de lo que se había estudiado sobre sus posibles efectos perjudiciales sobre la salud y el medio ambiente. Evidentemente es una revisión no científica en el sentido que no recogí todos lo que se sabía, sino aquellos artículos que indicaban toxicidad.

En ciencia a esto se le llama cherrypicking, (escoger cerezas), y en cierto sentido no es una práctica muy buena. Además está algo desactualizada, en 6 años se ha investigado mucho.

También hace unos años hablé sobre el tema en una entrevista para Rebelion. En ella hablábamos de un artículo de Seralini donde mostraban un efecto cancerígeno del glifosato (y de los transgénicos en ratas). El artículo fue merecidamente criticado por falta de animales, y así lo dije en la entrevista.

Sin embargo, yo opino que sobre ciertos elementos debe regir el principio de precaución. Por ejemplo, no creo que nadie esté en contra de la prohibición de fumar en lugares públicos y cerrados. Y supongo que también lo estamos en que esa prohibición tendría que haberse dado décadas antes, en cuanto hubo evidencias de que el tabaco era cancerígeno. Y que no se hizo por intereses económicos muy poderosos (tabaqueras, hostelería).

Uno de los argumentos más utilizados por aquellos que dicen que no hay pruebas concluyentes (y es probable que no lo sean) de la toxicidad del glifosato es que en todo caso lo sería tanto como el alcohol o las carnes procesadas. Esto es un argumento falaz, porque de igual manera que no permitiríamos que los alimentos infantiles lleven alcohol, o que las madres fumen nos parece irresponsable, ¿por qué permitimos que los purés infantiles lleven glifosato, un agente que se ha probado tóxico?ii

El debate en ciencia es sano y necesario. En este caso está siendo muy fuerte, porque hay muchos intereses económicos, comerciales y científicos. Para la mayoría de los mortales se hace casi imposible entender cuánto hay de verdad en lo que se dice al respecto. Ni los propios científicos que investigan sobre ello lo tienen claro. Para facilitar esta labor, hay científicos que hacen revisiones amplias del campo. Voy a utilizar una de unos investigadores de EEUUiii que resume sus preocupaciones con respecto al masivo uso del glifosato. A muchos estos investigadores les parecerán demasiado subjetivos, pero es que están tratando una cuestión de salud pública.

Seré muy esquemático. Si queréis que desarrolle alguna parte lo haré encantado.

1-El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo y su uso no deja de aumentar en millones de kg.

2- Se han encontrado cantidades considerables de glifosato en cerveza (Alemania), pan (Reino Unido), y el 95% de la soja en EEUU lo tiene.

Una de las razones de esta presencia en la comida es que se “abusa” de él para adelantar la recolección de la cosecha.

3- Su abuso está llevando a la aparición de hierbas resistentes, o parcialmente resistentes, que requieren un aumento de hasta un 70% en la cantidad necesaria.

4- Su permanencia en el ambiente es mayor de lo que se dijo, puede estar hasta un año dependiendo de la composición del suelo.

5- La Organización mundial de la salud lo ha clasificado como probable cancerígeno (Categoría 2A).

6- ¿Cuáles son los niveles aceptables en el consumo humano? En EEUU es 5 veces más alto que en Europa, pero los criterios son secretos, basados en estudios hechos por Monsanto. La comunidad científica no tiene acceso a los mismos. Lo que es un claro conflicto de intereses no permitido en ciencia.

5- Tiene un efecto biológico no específico demostrado. Se ha visto que produce daño mitocondrial e interacciona con los receptores de hormonas (disruptores hormonales) a concentraciones consideradas seguras por esas agencias.

6-Existen numerosos estudios epidemiodológicos que lo asocian con cánceres, malformaciones infantiles, etc. Sin embargo, es verdad que ninguno es lo suficientemente concluyente.

Conclusión:

Existen sobradas pruebas de que el glifosato y sus productos están en nuestra comida, no son específicos, y alteran procesos biológicos importantes. Existen algunas, aunque no concluyentes, evidencias de que a nivel de poblaciones esté afectando nuestra salud.

Es fundamental que se hagan públicos los datos de Monsanto que llevó a su aprobación y a regular los niveles seguros para consumo humano. Hay que prohibir su uso en lugares públicos, poner límites a su uso en agricultura, controlar acuíferos, etc.

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