Los Mengele del siglo XXI

 

Introducción

Los ejemplos de experimentación con humanos es algo tristemente conocido. Desde los famosos experimentos del nazi Dr. Mengele, a los menos sonados de la Unidad 731i de Japón en la China ocupada. Estos se asocian a los tiempos del horror del nazismo y la guerra, antes de ninguna declaración de derechos humanos.

Sin embargo, existen numerosos ejemplos posteriores de experimentación sobre seres humanos en países (o por gobiernos) auto considerados democráticos, cómo no EEUU. Ejemplos escabrosos de inoculación de sífilis y gonorrea en presos, soldados y enfermos mentales, en su territorio y en países ocupados como Guatemalaii. Aunque el conocimiento médico surgido de estos experimentos ha sido incorporado a la medicina, no deja de ser deleznable. El fin en este caso no justifica los medios. Por suerte EEUU ha pedido disculpas y en el mundo se han mejorado muchísimo los estándares éticos en investigación sobre humanos.

Hoy día hay una especie de carrera armamentística en busca de la cura de las enfermedades, sobre todo las que afectan a los países enriquecidos, crónicas y cuantitativamente mucho menos mortales que las enfermedades de los países empobrecidos: cáncer o diabetes vs malaria o infecciones intestinales. En esta carrera los estándares éticos se retuercen, todo en pos “del bien de la humanidad”.

El artículo

En febrero de 2016, varios investigadores de la Universidad de Vermont, en EEUU, publicaron un artículoiii donde se describían los resultados de un ensayo clínico prospectivo. Querían estudiar el efecto sobre las posibilidades de sufrir cáncer de mama de un fármaco muy común para reducir los niveles de colesterol, las estatinas. En concreto utilizaron una de las variantes más utilizadas, la atorvatatina. Las estatinas son los fármacos más vendidos de la historia. Pfizer gana 10 mil millones de $ al añoiv solo con una marca.

La idea de los investigadores del estudio está basada en varios aspectos: Primero que se sabe que los tumores son muy ávidos en colesterol, y por tanto sensibles a su falta. Que el colesterol parece ser un factor de riesgo en cáncer. Y que cierta bibliografía parece indicar que la gente que toma estatinas tiene menos riesgo de padecer cáncer. Sin embargo, los investigadores, en la introducción, indican varios estudios hechos en cáncer de mama y estatinas “fallidos”. Aún así siguen empecinados en que el problema no es que no funcione, sino que la dosis no es la correcta. Dicen que existen sobradas evidencias biológicas, y que por tanto tiene que funcionar.

Yo me dedico a investigar el metabolismo del colesterol en cáncer de próstata, y le he dedicado muchas horas a analizar los estudios hechos con las estatinas en todo tipo de cánceres. No hay conclusiones claras sobre si las estatinas son anti o protumorales. Es más, hay claras evidencias en ambos sentidos. En mis manos veo más evidencias hacia su carácter protumoral, dependiendo de la dosis.

En cualquier caso, la presión económica y sobre todo ideológica de la industria farmacéutica, empuja hacia la necesidad de encontrar evidencias de su carácter antitumoral, por ello estos investigadores hicieron este estudio y lo hicieron de esa manera. Siempre asumiendo que las estatinas son inocuas. Y después pondré más pruebas de sus prejuicios ideológicos.

El estudio.

Reclutaron a 63 mujeres voluntarias, sanas, de una edad media de 42 años, consideradas en un grupo de alto riesgo de sufrir cáncer de mama. Los criterios para encuadrarlas como alto riesgo son risibles: ser pre menopáusicas, tener historia familiar de cáncer de mama (el 70% de ellas), y utilizan el modelo de Gail para calcular el riesgo, todas eran consideradas de alto riesgo según este índice. Eso no quiere decir que ninguna de esas mujeres vaya a tener cáncer de mama, son simplemente probabilidades.

De las 63, 16 mujeres se salieron del estudio, 4 por efectos secundarios y 6 por “anormalidades en el laboratorio”, algo que no explican y por tanto solo se puede interpretar como un “no nos cuadran las analíticas”. Por lo que terminaron el estudio solo 47 mujeres.

El estudio se hizo en unas cuantas universidades donde sus comités éticos lo aprobaron.

Trataron a esas mujeres durante un año con altos niveles de Atorvastatina (40mg). Este tratamiento les bajó sus niveles de colesterol de 190 a 150. O sea, pasaron de tener niveles de colesterol “normales” a tenerlos por debajo de la media. Aquí hay otra presunción más ideológica que científica. De la asociación de niveles de colesterol en sangre por encima de la media con enfermedades cardiovasculares se infiere que lo contrario, bajo colesterol total, es bueno, un clásico error.

Llama la atención que según los investigadores, para que el estudio tuviera suficiente poder estadístico, tendrían que haber reclutado a 100 mujeres. Sin embargo solo utilizan 63 por falta de fondos, de las que caen 16. ¿No invalida esto el estudio? ¿No hace que los resultados no puedan ser en ningún caso concluyentes y por tanto un desperdicio de recursos? Cuando utilizamos ratones en experimentación, los comités éticos nos obligan a utilizar el número apropiado de animales, ni más ni menos, para así no generar más sufrimiento del necesario. ¿Se está experimentando con seres humanos a sabiendas de que los resultados serán no concluyentes?

Como decía, estas mujeres están (estaban) sanas, por lo que después de ese año ¿qué miran para ver si las estatinas han modificado (ellos dicen reducido, otro prejuicio ideológico) el riesgo a sufrir cáncer de mama? Pues miden densidad mamaria y niveles de IGF, una especie de hormona del crecimiento asociada con cáncer. Ninguno de los dos es un signo de cáncer, pero está asociado a un riesgo, de nuevo una probabilidad.

Resultados

No se detectaron cambios en la densidad mamaria entre antes y después del estudio y entre grupos. Pero sí había diferencias significativas en los niveles de IGF. Pero en vez de en la dirección que los investigadores esperaban, en la contraria: la Atorvastatina aumenta sus niveles de manera significativa.

Discusión

Aquí los investigadores dicen que han reproducido otros artículos en los que las estatinas no tienen ningún efecto sobre densidad mamaria y otros factores de riesgo. Entonces, ¿por qué no los utilizaron al formular la hipótesis y plantear el experimento? ¿estaban los comités éticos al corriente de esos otros estudios?

También son autocríticos con el número y tiempo del estudio, que evidentemente lo invalida, con el uso de la densidad mamaria porque la consideran subjetiva. Pero, y esto es muy interesante, como muchos estudios no afectan densidad mamaria, ellos consideran que “las estatinas pueden no funcionar a través de densidad mamaria”. O sea, a pesar de las evidencias, a pesar de que ellos han visto un aumento significativo en marcadores tumorales, siguen empecinados en que las estatinas tienen que funcionar en la dirección que ellos quieren, siendo antitumorales.

Conclusión

En mi opinión es intolerable y escandaloso que se experimente con seres humanos sanos, fuera de los ensayos clínicos tipo I de toxicidad en nuevos medicamentos. Más cuando se hace influidos no por las evidencias sino por prejuicios ideológicos creados por la gran industria farmacéutica. El científico y el médico tendrían que ser escrupulosamente objetivos. Este estudio nunca tendría que haberse llevado a cabo, y en cualquier caso tendría que haberse enfocado desde “las dos colas”: no sabemos qué pueden hacer las estatinas en esas circunstancias, razonemos y actuemos en consecuencia.

El que estas mujeres sean “voluntarias” no hace más ético el estudio. Su voluntariedad está basada en una creencia ciega en la tecnología médica, y no en la razón y la crítica. Parten de la creencia mística generalizada de la inocuidad de fármacos como las estatinas.

Si algo de humanidad quedara en nuestra profesión, se levantarían voces en contra de la experimentación biomédica innecesaria y perjudicial sobre seres humanos. Estos mal llamados investigadores deberían pedir disculpas a todas esas mujeres que han sufrido problemas de salud innecesariamente por su cabezonería y prejuicios.

ii http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/10/01/actualidad/1285884003_850215.html

iii Este artículo se ha compartido en sci-hub. http://sci-hub.io/10.1158/1940-6207.CAPR-15-0300

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