Biologicismo e igualdad de género

¿Eligió bien esta mujer a su reproductor?

Hace más de un año intenté que JotDown me publicara este artículo en uno de esos concursos de divulgación científica. Evidentemente mi estilo literario es insuficiente para semejante monstruo de las letras. Artículos de muchísima calidad como este que paso a comentar son más relevantes.

Marta Iglesias Julio (@migulios) escribe un artículo corto y muy atrevido sobre un tema que ha derramado millones de litros de tinta (perdonad si no pongo referencia a este importante dato), el de la biología detrás de la diferencia entre géneros. Y ya el propio título tiene miga. Habla de género, que no de sexos. Yo, corto de entendederas, lo más sesudo que he oído sobre la diferencia entre sexo y género me lo contó un amigo:

Están dos bebés recién nacidos en una sala de bebés del hospital, y le dice uno al otro,

– hola, tú qué eres, yo soy niña porque tengo los patucos rosas.

Y dice el bebé de al lado.

– Ah, pues yo no lo sé porque los huevos no me dejan ver los patucos.

Eso es lo que yo entiendo por construcción del género. Pero Marta, que si escribe en JotDown tiene que saber, dice que hombres y mujeres (digo yo que desde el punto de vista de sexo) tienen diferencias genéticas, y que es obvio, por lo del cromosoma Y y tal. Aquí no dice cuántos genes del cromosoma Y codifican para genes que solo los machos tenemos, más allá del SRY. Me llama la atención, desde mi ignorancia, que si los hombres y las mujeres tenemos “algunos genes distintos alojados en los cromosomas sexuales”, cómo puede ser que haya hombres sin cromosoma Y, o sea, doble X. ¿No será que todo el programa genético de desarrollo esté en los cromosomas autosómicos y que la única diferencia es la espoleta llamada SRY (como lo es la temperatura en los cocodrilos)?

Ella a continuación nos dice que es menos obvio que las diferencias, imagino que se refiere a diferencias de género,  o desde una perspectiva más íntima, en nuestros intereses y pretensiones y en el comportamiento que de ellos se deriva.  Me ha dejado un poco pillado con lo de “ellos”. A quién se refiere, ¿a los genes?, pero lo escribiría en mayúscula, Genes, como no es lo mismo escribir dios o Dios.

Claro, porque hay que ser Gen para que de Ellos se deriven los intereses, el comportamiento y hasta las cosas íntimas. Lo que a mí me enseñaron en Biología es que de los genes se derivaba ARN, de ahí proteínas, que tenían funciones, y que de su dinámica biológica durante el desarrollo se formaban las neuronas y de ahí el cerebro, y que del cerebro pues la consciencia y tal. Hay que ser muy Gen para que de ti se deriven cosas íntimas.

Pero bueno, sigamos que apenas lleva un párrafo, y dice algo muy importante:

“por ello prefiero acudir a la ciencia empírica para dar una respuesta, antes que a la introspección o a la observación de casos particulares”.

Claro, lo de los casos particulares es una de esas falacias, no me acuerdo de cuál, pero seguro que una de las tantas. Mientras que la ciencia empírica sin embargo se basa en la experimentación y en la observación de casos particulares, de la que se extraen reglas generales, nada que ver. 

Después hace un triple salto mortal. Entiendo que dice que si tenemos las mismas neuronas que las babosas, y el mismo sistema circulatorio que los cerdos, y como en esos animales tan humanos hay diferencias en el comportamiento entre machos y hembras (ahí imagino que habla de sexos, los ratones no usan patucos), entonces las diferencias entre hombres y mujeres son ¡biológicas! cha channn.

Después se pone filosófica. “Todos los seres vivos tenemos algo en común: somos hijos. Somos el resultado de individuos que lograron reproducirse”. Me pregunto yo, los 500 olivos que sembraron mis padres, ¿De qué olivo son hijos? ¿Y los geranios? ¿Las levaduras tienen hijos?

Cada ser vivo es, en potencia, un reproductor eficaz por haber heredado las características de su antecesor, que indudablemente fue un reproductor eficaz. ¿Incluímos ahí a los Borbones?

Lo que Marta quiere decir es que las diferencias entre hombres y mujeres vienen principalmente de elegir la pareja, un reproductor eficaz. Sea lo que sea que eso signifique en cada periodo del último millón de años del género Homo. Y que eso se ha seleccionado evolutivamente, (imagino que en los Genes, aunque no lo explicita), y que las diferencias entre ambos sexos (aquí no dice nada de géneros) se debe al coste de la reproducción, los óvulos son costosos y los espermatozoides menos…

De un plumazo barre, elimina, décadas de trabajo de INVESTIGADORES (ellos también son científicos) antropólogos, sociólogos, historiadores, etc. Ahora resulta que las diferencias de género, la construcción misma del género, son debidas a que los óvulos son la leche de caros.

Además, ignora algo fundamental, si los que nos une a los seres vivos es ser hijos de, y como diría Galeano unos son más “hijos de” que otros… ¿qué es lo otro que se transmite de padres a hijos, de madres a hijas? ¡La cultura! Sí, y no solo es cosa de humanos, sino de todos los mamíferos, y muy probablemente buena parte de vertebrados… y si me apuras, en los bosques se transmiten cosas que no son los genes, el ambiente modificado por los predecesores que condiciona el fenotipo. No, no, no está todo en los genes.

¿Y la cultura no afecta? Aunque con certeza nuestra dimensión cultural afecta nuestro modo de reproducirnos, no puede modificarlo demasiado (demasiado: un kilo, dos metros, la del misionario sí, 69 no). Porque nuestros mecanismos dirigidos a elegir pareja y reproducirse son consecuencia de nuestra biología (o, al menos, seguro que la biología tiene bastante que decir al respecto, o no seríamos descendientes de un largo linaje de reproductores exitosos).

Pues no Marta, no somos descendientes de reproductores exitosos. Se nos morían los críos como chinches, nos pusimos de pie y las mujeres petaban, así que cada vez nacimos más fetos. Solo una cosa nos hizo ser más “exitosos”, la comunidad. Y los etólogos de pacotilla pueden seguir proyectando sus miserias (lo digo por el mío, que nadie se sienta aludido) psicológicas sobre los pobres gorriones que violan en manada, pero el comportamiento no puede ser explicado mediante un reduccionismo biologicista.

No me cansaré de repetir que hay un camino intermedio entre el positivismo que se basa en que no hay más posibilidad de pensamiento racional que la que consiste en recoger datos empíricos; y el existencialismo, que rehuye de explicar la relación del ser humano con la naturaleza de manera científica y racional.

Los datos están ahí, pero vuestras gafas biologicistas no os lo permiten ver. La cultura se hereda, pero no lo hace genéticamente.

El proceso para llegar a ser un reproductor eficaz es distinto en machos y en hembras; por tanto, es previsible que nuestros rasgos biológicos produzcan modos de actuar diferentes…Esa cuestión está detrás, al menos parcialmente, de muchas diferencias entre los sexos, presentes en nuestro día. Estas van desde los juguetes que tendemos a preferir de pequeños hasta los productos que consumimos de mayores… los accidentes de tráfico, o la importancia que le damos a los “puestos” altos en el trabajo.

Esto es una aberración biologicista. Lewontin, Gould y otros lo han desmontado en el ámbito de la raza, que tanto daño ha producido. Ni parcialmente ni leches, las diferencias fisiológicas entre sexos, que siguen una curva normal, y por tanto se entrecruzan, están a su vez influenciadas por las diferencias entre géneros que son histórica y culturalmente determinadas. Si me apuras, se puede aceptar que existe una relación dialéctica, como siempre, entre género y sexo, entre genotipo y fenotipo (aquí hablaríamos de la capacidad de heredar los patrones epigenéticos, por ej.).

Me alegra que te consideres feminista, pero decir que esas diferencias, entre las que se esconde el patriarcado (que parece que no existe), “te parecen anecdóticas”, dice mucho de tu feminismo. No son las diferencias entre sexos, ni siquiera entre géneros, lo que mata a las mujeres, son los hombres, como género dominante. Y esa dominación no tiene que ver con la testosterona, sino con la “cultura” de dominación histórica, que sí se transmite de padres a hijos en ese linaje del que hablas, pero a través de la educación, del ambiente. No hay ningún “problema de género”, el problema es el machismo, y no está en el SRY.

Y como no podía ser menos, tienes que terminar con la arrogancia típica de los cientifistas:

“En el camino por lograr la plena igualdad encuentro muchas mujeres que creen que, por ser mujeres, comprenden las causas, las razones y las motivaciones de todas las demás. Basándose en ejemplos particulares, normalmente no evaluados sistemáticamente, generalizan y promueven políticas. Creo que sería más eficaz basar nuestras decisiones en observaciones lo más ajustadas a la realidad”

Claro, la realidad, lo acertado, y ahora también lo justo, tiene que venir de la ciencia. Lo demás son “opiniones personales”. Lo tuyo no.  

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